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sábado, 21 de julio de 2012

Nutricosmetica de Germaine de Capuccini



ADD+ NUTRIENTS


LA NUTRICOSMÉTICA PROFESIONAL


LA NUTRICIÓN Y LA COSMÉTICA PROFESIONAL AVANZADA AL SERVICIO DE LA BELLEZA

Nutricosmetica de Germaine de Capuccini

ADD+ NUTRIENTS es la línea Nutricosmética de Germaine de Capuccini, el complemento perfecto a la cosmética tradicional.

La Nutricosmética es una nueva generación de complementos nutricionales que actúan sobre la belleza desde el interior del organismo, mediante el aporte por vía oral de vitaminas, minerales y extractos naturales.

De esta manera son capaces de llegar a las capas más profundas de la piel, haciendo resurgir la belleza desde el interior.

Una nueva forma de entender la cosmética con toda la seguridad y la calidad que desde siempre ofrece su Nutricosmetica de Germaine de Capuccini:

 

  • Sus ingredientes activos han pasado por una rigurosa selección.

  • Su fabricación ha sido realizada según los estándares farmacéuticos.

  • Sus dosis nutricionales cumplen con una Cantidad Diaria Recomendada (CDR).

  • Son altamente bioasimilables por el organismo.

  • Su eficacia ha sido medida a través de estudios clínicos.


ADD+ NUTRIENTS está compuesta por concentrados nutricionales con acciones y finalidades diferentes: TAN OPTIMUM, C.L.A. SILHOUTTE, PRO-AGE REVERSE y SLIM PRECISION In-Solution.

 

Fuente: http://www.germaine-de-capuccini.com

jueves, 25 de febrero de 2010

Cosmética y perfumería






Ya desde siglos antes de la era cristiana, el hombre se dedicó a utilizar elementos que despidieran diversos aromas, y la finalidad en los primeros tiempos, era tributar con olores agradables a sus dioses, sus momias, y sus templos sagrados. Esa costumbre se extendió a los reyes y reinas.El término "perfume" tuvo su origen en el latín "per fumo", es decir: "por el humo". Y se fueron superando los experimentos para perfeccionar el producto, pues tenía un significado de adoración y reverencia, y con el paso del tiempo, de súplica y seducción. Se perfeccionaban los ungüentos y fragancias y a la vez se trataban de realizar envases exóticos, trabajados con dedicación artesanal y ciertos recipientes llegaron a constituir verdaderas obras de arte. Desde tiempos muy remotos aparecen datos del frecuente uso de elementos de perfumería y cosmética: en  la Dinastía I de Egipto ((alrededor del  3100 al 2907 a.C.) ya se utilizaban ciertos preparados.


En las tumbas se ha encontrado jarrones con ungüentos   perfumados según fue comprobado por los hallazgos realizados después. Hombres y mujeres egipcias usaron aceites perfumados para mantener su piel suave y para aminorar el efecto del clima seco de su región. Se decoraban, además, los ojos aplicando un color verde oscuro en el párpado inferior y oscureciendo las pestañas y el párpado superior con kohl, un preparado de antimonio u hollín. En las pinturas y frescos se pueden observar claramente las pinturas en los ojos. Se cree que los judíos adoptaran la aplicación de los cosméticos de los egipcios, puesto que el Antiguo Testamento hace referencia a  pinturas para la cara. A partir de la mitad del siglo I antes de Cristo los romanos utilizaron algunos cosméticos como el kohl para oscurecer las pestañas y los párpados, la tiza (o gis) para blanquear la cara, el colorete, los  elementos depilatorios (compuestos para eliminar el vello) y la piedra pómez para limpiar los dientes. En Europa se generalizó recién en  la edad media cuando los cruzados observaron el uso de los cosméticos en el  Oriente Próximo, y fueron ellos quienes lo propagaron en sus regiones. Durante el siglo XIX, en Francia se investigó científica y profundamente el preparado de perfumes y ungüentos, tratando de mejorar los productos que se iban utilizando profusamente ya en estos tiempos modernos. El cosmético, el perfume y la moda se van desarrollando paralelamente, y hay grandes formas especializadas en la producción de mejores productos, como Dior, Balenciaga, Balmain y Chanel de París; Norman Hartnell, Hardy Amies y Belville Sassoon, de Gran Bretaña; Giorgio Armani, Gianni Versace y Romeo Gigli en Italia; y  Balenciaga, Paco Rabanne, Manuel Piña, Adolfo Domínguez y Vittorio & Lucchino, en España, entre otros. Por lo general  utilizan firmas famosas de la moda para comercializar varios tipos de productos para la mujer y el hombre, así promocionan sus carteras, perfumes, pañuelos, echarpes, bolsos, maletas y bijouterie. El uso de los adornos, pinturas y cremas se dio en todas las civilizaciones y en todas partes del mundo. Las pinturas que se realizaban en el cuerpo los indígenas americanos, los tatuajes, las incisiones superficiales en la piel (orejas, nariz, etc.) para colocarse adornos, fueron usados por culturas primitivas y también por las más adelantadas, y se siguen usando en la actualidad. Hoy en día esta industria tiene un importante desarrollo en productos de belleza para hombres y mujeres y es muy rentable, como lo es el proceso de obtención de los perfumes que tienen origen animal o vegetal, y  otros artificiales a partir de compuestos químicos naturales. Las principales fuentes de obtención de materias primas para lograr las esencias son: animales (el almizcle, la algalia, el ámbar gris y el castóreo) y  vegetal ( las hojas de salvia, tomillo y menta; la corteza de la canela, la cáscara de naranja, la madera de cedro y de sándalo; las raíces de lirio; los pétalos de rosas, violetas y otras flores y las gomas resinosas segregadas por el alcanfor y la mirra).  La extracción de los perfumes naturales se hace por destilación, extracción y exprimido.

Extracto de un Material desarrollado, compilado y revisado por la educadora  Nidia Cobiella (NidiaCobiella@Educar.Org)


Fuente: http://www.educar.org/inventos/cosmetica.asp


miércoles, 24 de febrero de 2010

Olay Pro-X vs Tretinoínas: una lectura del estudio



 por Adolfo David

(a) Sistema Olay Pro-X vs. (b) Tretinoínas 0'02%

British Journal of Dermatology Volumen 162, Págs. 647-654, agosto 2009

196 mujeres de entre 40 y 65 años participaron en un estudio comparativo de Olay Pro-X frente a Renova, un producto de tretinoínas al 0'02% de concentración en este caso. Durante 18 semanas estas mujeres aplicaron en su rostro bien el sistema de Olay Pro-X o Renova. Al finalizar el estudio -publicado en el British Journal of Dermatology-, los autores concluyeron más eficaz el tratamiento de Olay que el ácido retinoico o tretinoínas. Por supuesto, Olay ha difundido por activa y por pasiva este estudio.


 


Sin embargo, mi conclusión de este estudio no es exactamente que el tratamiento de Olay sea preferible al ácido retinoico. Las mujeres que emplearon el sistema Pro-X de Olay, aplicaron durante las mencionadas 18 semanas una  locíón SPF 30 de Pro-X, un producto concentrado para las arrugas de Pro-X y la crema Wrinkle Smoothing Cream también de Olay. El grupo de Renova, empleó este producto de noche y una protección SPF 30 durante el día. Aparte de que frente al bagaje de estudios dermatológicos muy positivos que acumula el ácido retinoico a la hora de tratar el envejecimiento cutáneo los componentes de esta línea de Olay dificilmente podrian competir, las conclusión de que Olay es superior al ácido retinoico es una presunción errada. Y es que no es una cuestión de si uno es mejor que otro: son tratamientos distintos con funciones distintas. Por ejemplo, el ácido retinoico no es un producto hidratante (es regenerante, favorece la comunicación celular y la producción de colágeno), y sin embargo sí lo son los tres de Olay. Es como querer comparar un 4x4 con una Harley Davidson. Simplemente son cosas distintas. Además, el protector solar del grupo que empleó Olay sí era mejor que el usado por el grupo de Renova, lo que supone una desventaja desde el principio para este segundo grupo. Olay suele formular con bastante esmero muchos de sus productos, y la línea Pro-X en líneas generales entra dentro de esta apreciación. Por suerte, en los países donde no está comercializada la línea Pro-X puedes encontrar líneas de Olay como Regenerist o Total Effects, que en nada envidian a Pro-X a pesar de que se le haya revestido de un aire más "profesional", y además son más asequibles.


Fuete: http://juventudbelleza.blogspot.com/

5 errores a la hora de comprar un cosmético





por Adolfo David

1.- Pensar que los productos son mejores cuando son más caros
Relacionar el precio de un producto cosmético con su calidad es uno de los errores más comunes y frecuentes en cosmética. Pero lo cierto es que dicha relación no existe, a pesar de lo que muchas veces queremos creer. En el fondo, la inclinación por los productos necesariamente más caros acaba siendo un puro acto de autoconvencimiento. Una limpiadora de La Prairie no tiene por qué ser mejor que una de Vichy, o una hidratante de La Mer mejor que una de Nivea. Los ingredientes irritantes y prescindibles son tan comunes en los productos caros como en los asequibles, e incluso tampoco es extraño encontrar productos casi prohibitivos con fórmulas terriblemente aburridas, mientras hay productos muy bien formulados a precios muy inferiores. Gastar más dinero en cosmética no revierte necesariamente en una mejor piel.



2.- Creer que los productos o ingredientes naturales son siempre mejores o superiores

El propio término 'natural' se ha convertido en un efectivo eslogan de marketing. En cuanto a nutrición, los alimentos orgánicos y obviamente naturales (aunque hay excepciones a esto, como las grasas hidrogenadas), son claramente superiores, pero este aserto no se traslada por igual al mundo cosmético. Hay decenas de ingredientes cosméticos naturales beneficiosos y decenas cuestionables cuanto menos, como el mentol, el eucalipto o múltiples aceites esenciales aplicados sobre el rostro. Y en los ingredientes sintéticos pasa algo bastante similar. La buena cosmética debe hacer uso de los mejores ingredientes naturales y los mejores sintéticos.



3.- Creer en los ingredientes mágicos

No sabría hasta qué punto decir que esta estrategia es relativamente novedosa o no. Probablemente no lo sea, y simplemente han cambiado los ingredientes mágicos promocionados como tales así como el modo de publicitarlos. En términos generales, todo producto cosmético idealmente debe estar formulado con una cierta variedad de ingredientes beneficiosos, si cabe más cierto aún en el caso de hidratantes, mascarillas y sueros. No obstante, existen ingredientes cosméticos que dada su probada efectividad pueden configurar casi incluso por sí solos una excelente fórmula cosmética cuando su presencia es considerable. Tal sería el caso, por ejemplo, de la vitamina C, de exfoliantes químicos como el ácido glicólico o salicílico, o el ácido retinoico. Lo criticable es la tan habitual fórmula cosmética respaldada por un intenso marketing por una molécula o ingrediente absolutamente novedoso (lo cual significa un muy reducido número de estudios sobre el mismo, especialmente independientes) 'escondidos' dentro de una fórmula sin pena ni gloria. Sé escéptico.



4.- Estar seducido y tentado por cada nuevo producto y anuncio

Leer una revista de moda y belleza es estar sometido a una verdadera avalancha. Una avalancha de pieles perfectas, fórmulas de post-última generación, promesas aún mejores que antes, porcentajes de mejora clínica sin precedentes o seductores envases diseñados por expertos para captar la atención del consumidor. Queremos creer. Y si aún no se ha obrado el milagro en nuestra piel, puede que esto lo consiga el siguiente producto. Quien no busca ni prueba, no encuentra... Bien, como podemos ver las excusas pueden variar, pero el resultado final es el mismo: no podemos resistir la tentación de querer probar ese nuevo cosmético, si bien dicho producto acaba siendo amenazado por las siguientes novedades de la competencia. Es decir, no es infrecuente acabar neurotizado por lo último en cosmética, un mundo donde el marketing se supera día a día en una vorágine de productos e imágenes que terminan anulando cualquier sentido común. Y es que no. Los nuevos productos no son siempre mejores. Asúmelo.



5.- Creer todo lo que te dice una vendedora cosmética

El principal entrenamiento de las vendedoras cosméticas no es exactamente en cosmética, es en técnicas de venta. Sin duda deben tener conocimientos mínimos sobre cosmética, pues al fin y al cabo van a venderte productos cosméticos. Los de su marca, por supuesto. No sería justo si no reconociera que existen muchas vendedoras de cosmética honestas y bien formadas. Pero tampoco debemos olvidar que esto no es, por desgracia y muy posiblemente, la norma. Son tantas las veces que me he encontrado con afirmaciones o recomendaciones por parte de vendedoras cosméticas tan peregrinas como sorprendentes que muchas he acabado por olvidarlas debido a lo tristemente rutinario que ha terminado convirtiéndose semejante experiencia. Seguro que muchos de mis lectores han tenido la misma sensación incontables veces. Y es cuando piensas si ese vendedor podría venderte por igual un cosmético que unos zapatos, y simplemente acabó en el departamento cosmético por casualidad. Cuando seas atendido por una vendedora cosmética, no creas todo lo que te dice. Compara productos, marcas, busca opiniones terceras si es posible e infórmate por ti mismo.

Fuente: http://juventudbelleza.blogspot.com/